Decidí no ser rubia decidí no usar pestañas postizas ni uñas de plástico ni cejas que se dibujan ni quiero blanquearme una axila o la entrepierna ni quiero depilación láser ni quiero rejuvenecer mis pómulos ni quiero tener ojos claros ni me gustaría otro busto más que el mío y tampoco verme blanca sino oscura quemadita y dorada con el cabello negro o plata con mi bigote con mi olorcito a maíz con mi olorcito a tierra no me interesa ser bonita ni fotografiable para otros más que para mí misma no me interesa satisfacer egos de hombres más que el mío mi deseo, solo ser yo y volar como siempre lo he hecho. No quiero ser una mujer sacrificada una mujer ejemplar una mujer para referencias un probrecita tan buena alma no quiero, no me da la gana. No quiero hablar de otras mujeres decir que son bonitas o feas ¿para quién? Me interesa más abrazar, llorar comer con extraños escribir poemas a seres insurrectos escribir poemas a hombres y mujeres viejos como yo, ...
I Ellos las prefieren rubias con rasgos vacunos con la paciencia mamífera y planean marcarlas con un metal y aman sus pestañas postizas y odian cualquier conversación sobre: libertad, amor. Aman sus fantasías hasta que ellas se las cumplen. Todo es circular menos su inconsistente amor de mercado y chat. II Ellas los prefieren tontos apasionados por el fútbol apasionados por instantes chat, fotos, conversaciones falsedad de instagram falsedad de citas en café caros falsedad de centavos en la cartera y luego desaparecen como fantasmas: todo era perfecto pero es más fácil huir que reconocer el vacío. III Ellos se prefieren a sí mismos odian a las rubias odian a los superficiales son amantes del desastre del reloj con su cuerda anticuada de la música para dedicar un sábado de los olores reales de los ojos reales odian ese mundo del chat y lo suyo son los espejos los bares llenos los parques la adrenalina de los encuentros la decepción de lo real o la maravilla...